¡Somos lo mejor! – Punk Rock en clave sorora.

“Somos lo mejor” nos invita a atravesar junto a Klara, Bobo y Hedvig su pre-adolescencia de forma independiente y contracultural. Situándonos en los años ’80 en una Suecia fría, aburrida y adoctrinada, la película nos abre las puertas del universo íntimo de este trío ruidoso, agresivo, revoltoso y sororo para disfrutar del más que interesante relato de un fragmento de las vidas de estas chicas, quienes se colarán sin permiso dentro de tu corazón feminista, te lo puedo asegurar.

Trece años y una banda para hermanarse y escupirle la cara al patriarcado, al capitalismo y a cualquier dogma opresivo que se atreva a interponerse en su camino.

Protagonizada por Mira Barkhammar -Bobo-, Mira Grosin -Klara- y Liv LeMoyne -Hedvig-, para quienes éste film representó increiblemente su debut actoral. El guión está basado en la novela gráfica “Aldrig godnatt” (“Nunca buenas noches”) escrita por Coco Moodyssone y adaptada por ella misma para la gran pantalla. Dirigida por el marido de la escritora, Lukas Moodysson. La banda sonora cuenta con icónicas canciones punk suecas, incluyendo la hermosa versión acústica de una de ellas “Sex noll två” (“Seis cero dos”) del grupo “KSMB” interpretada en guitarra y voz por una de las actrices, Liv Lemoyne.

Y sí, se merece entrar al podio sororiteco con bombos y platillos porque nos aporta una mirada particularmente diferente, necesaria, honesta y renovadora sobre la adolescencia femenina. Una bocanada de aire fresco, en pie de guerra contra todo fundamentalismo, alzando la voz siempre sobre lo que oprima.

Recomendada para verla tanto compartiendo unas cervezas con amigas (y una guitarra a mano porque van a terminar con ganas de seguirla!) como para verla con tus hijas, sobrinas, hermanitas y todas las nenas que conozcas menores de 15 a las que la película les va a pegar una linda cachetadita de libertad y empoderamiento, mientras disfrutan un buen rato de risas y música contestataria.

Y hasta acá llegamos si no la viste. ¡Nos leemos en unas horas!

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AVISO: La reseña que sigue contiene SPOILERS por todos lados. Si no la viste NO SIGAS LEYENDO. Te cago la película, en criollo.

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(Recomiendo leer esta reseña escuchando parte del Soundtrack , que también te dejo al final de esta página)

Hay pocas cosas que despierten tanto mi interés como la rebeldía. Ese espíritu libre que a medida que crecemos se va adormeciendo, adoctrinando. En la adolescencia suele tener su pico máximo y estar dotada de una energía especial, llena de ideales, utopías, sueños y deseos de cambio, de un futuro mejor. Pero ¿qué es la rebeldía sin una causa? Mero ruido, mero pataleo, mero bardo. La rebeldía encausada nos propone una meta: La deconstrucción de las normas pre-establecidas.

Una banda de música especialmente en ese contexto nos brinda unión, un grupo de pertenencia y un grito encausado sumamente convocante.

¿Por qué una banda de música especialmente?

Porque la música es una forma de expresión altamente empática, que congrega, que llama a sumarse, que logra conectar a quién la crea con quien la escucha de forma tan masiva como pocas formas de arte logran. “Una canción puede salvar el mundo”, no?

Es por eso que esta película me resulta tan interesante. Estas tres chicas sienten oprimida su individualidad por el universo patriarcal capitalista imperante. Y encuentran en la música la forma de expresión necesaria para direccionar y difundir su mensaje: “No encajamos en este sistema porque no queremos ser parte de él. Porque nos parece una mierda. Y lo vamos a gritar.“

Toda esa rebeldía desbordada encuentra un cauce cuando Bobo y Klara, tratando de revertir el acoso de los salames de turno sobre su individualidad llamándolas “feas”, les devuelven un trago de su propia medicina cuando los sacan de su lugar de privilegio en la sala de ensayo. Una vez ahí, sin dormirse en los laureles piensan: “¿qué podemos hacer nosotras con este poder ganado?” Se dan cuenta de que tienen mucho por decir y eligen entonces plantarse contra todo lo que las oprima a través de letras y canciones.

Lo que en lo personal me resulta sumamente seductor de la música punk, es justamente escupirle la cara a todos los fundamentalismos sociales. Es hasta necesario “tocar mal” los instrumentos. No querer hacer ni siquiera “música” en el sentido más estricto y disciplinado de la palabra. El movimiento punk quiere difundir su aullido y que sea molesto, intimidante, generando en los oídos que la escuchan esa agresividad que se siente en el corazón de quien la emite.

Cuando Hedvig sale en el concierto del colegio a tocar, todos los compañeros la abuchean y ella sigue tocando inmutable.

Bobo tiene un momento reflexivo dentro de ese caos y se da cuenta casi inconscientemente del potencial de Hedvig, de toda la fuerza interior que tiene esa chica desconocida. En el punk, una de las cosas que suceden con el público es que aunque te tiren cosas, aunque te escupan, te abucheen o te insulten, vos tenés que seguír tocando siempre. Aún mejor y aún mas fuerte, ganando energía de toda esa violencia. Es hasta un ritual dentro del movimiento. Hedvig es una incorporación sumamente importante en el grupo. Es la más sorora, la que las mantiene unidas y encausadas siempre.

Cortarse el pelo para estos personajes es parte de ese salirse del rol. Salirse del estereotipo. “Afearse” como grito de individualidad. Es decir: “Antes que “una chica” soy una persona. Y esta persona lleva el pelo como se le cantó.” Claro que nuestro propio patriarcado siempre estará ahí latente diciéndonos: “No tenés suficiente cantidad de tipos gustando de vos”, “tu valor depende de la cantidad de personas que quieran cogerte” y tantas mierdas más.

Es parte del proceso deconstructivo luchar contra ese aspecto propio opresivo todos los días. Proceso que tiene como único objetivo el empoderamiento. Porque no hay nada más urgente que tu empoderamiento, querida amiga lectora.

Quiero resaltar un diálogo que mantienen Bobo y Klara cuando se van a dormir y Bobo está triste:

Bobo: “Dí una sola cosa buena de mi vida”

Klara: “Tocas en la mejor banda del mundo”

Bobo: “Quizás eso, pero nada más.”

Klara: “Tienes una amiga que te quiere. Tienes DOS amigas que te quieren. Eso es todo lo que una persona necesita.”

Me fascina con que claridad y simpleza Klara se ocupa de decirlo. Es mentira todo lo que te enseñan, es mentira lo que te dicen…te prometo que todos los problemas que puedas tener en tu vida se pueden solucionar con una sola cosa: AMIGAS.

La película nos muestra como estas tres chicas de tan sólo trece años se plantan de forma estupenda contra -como ya repasamos- los estándares de belleza estereotipados, pero además se sublevan juntas…

CONTRA LA RELIGIÓN Y TODO EL CIRCO ALREDEDOR DE LA MISMA:

Cuando le cortan el pelo a Hedvig, la madre religiosa es la que hace todo un escándalo sobre ese evento. No está de acuerdo porque llevar el pelo largo en las mujeres es una obligación, y su hija rompió las normas al cortarlo. Quiere chantajear a Bobo y Klara para que comiencen a ir a la iglesia, y ellas a pesar de su corta edad la confrontan y no se dejan engañar.

SE ENSEÑAN A DECIR “NO”:

Antes de que Hedvig les explique que sí quería el pelo corto, y que se avergonzaba del accionar de su madre, Klara (pensando que Hedvig se había sentido obligada con ellas) le dice: “Tenés que aprender a decir “NO!” cuando no querés algo!”. Que lindo escuchar esas palabras no sólo en un film, si no a una chica adolescente diciéndolas tan claramente. Al quitarle el gorro Klara también le dice metafóricamente: “Estás preciosa así como sos. Dejá salir la individualidad que hay en vos.” Hermoso.

CONTRA LA PATRIARCAL COMPETENCIA FEMENINA POR UN MACHO:

Luego de que se develara todo lo que pasó entorno al personaje de “Elis”, Hedvig se hace cargo de la situación y las fuerza a tomarse las manos y pedirse perdón, remarcando todo el tiempo que lo más importante es su amistad, su manada.

CONTRA LA ESTIGMATIZACIÓN DE GÉNERO:

Cuando les cuentan que las eligieron para tocar en Västerås porque querían llevar alguna banda de chicas y ellas se indignan y les dicen que no son “una banda de chicas”. Y no lo son. ¿Es “Iron Fist” una “banda de chicos”? ¿O es simplemente una banda, que sucede estar conformada por chicos? La banda de ellas es una banda. Punto. ¿Por qué lo genérico tiene que ser siempre masculino? ¡Deconstruyamos estas violencias invisibilizantes!

CONTRA EL “MANSPLAINING”:

Cuando les ponen la tapa a los coordinadores de la sala de ensayo, quienes “mansplainearon” a las tres chicas explicándoles condescendientemente cosas que no sólo ellas ya sabían, si no que las estaban enseñando mal. Hedvig afina la guitarra mal afinada por uno de ellos, y les mete una trompada musical con un terrible solo de guitarra. Bobo y Klara se lo celebran.

CONTRA CUALQUIER TIPO DE AGRESIVIDAD GRATUITA:

Aunque nerviosas por su primera presentación, ellas se dan ánimo las unas a las otras y cuando comienzan los abucheos no sólo ganan fuerza, si no que devuelven la mierda cambiando la letra de la canción que tocaban para escupir el pueblo que las agredía, finalizando con un revindicante y empoderante: “Somos lo mejor! Somos lo mejor!”

Cuando las chicas gritan a viva voz: “Somos lo mejor” se refiere al hecho de ser geniales simplemente por ser libres, por existir y no querer representar ningún tipo de rol pre-establecido por vaya una a saber quién carajos. No ceder,  hacer lo que se quiera realmente hacer, le pese a quién le pese, y le moleste a quién le moleste. No estoy hablando de faltar el respeto “per sé” a nadie, estoy hablando de justamente respetarse a sí mismas y a quienes las respeten también. Estoy hablando de rendirle culto a esa rebeldía, a esa anarquía encausada humildemente en la libertad individual de ser como lo sintamos y obrar en consecuencia.

Y todo esto lo hacen sin perder el núcleo de unión que las congrega: la banda. Sin que esta película hable del éxito o fracaso comercial de la misma, ni de su trascendencia pública, ya que el objetivo de dicha banda -y de la película- es unificar las voces para gritar sus verdades, NO ser un elemento servil más del capitalismo, claro que no.

Considerando que las bases del punk son cuestionar todos los fundamentalismos, ofender, molestar, incomodar, generar una reacción y una acción en el público, ser contestatario, rechazar todo tipo de dogma, de fundamentalismo, deconstruir lo establecido y denunciar todo lo que oprima, siempre por izquierda, nunca por derecha…entonces les pregunto, amigas lectoras: ¿Existe algo más punk que ser feminista?

Como siempre, les dejo parte del Soundtrack para que la disfruten!

En este caso es la canción “Sex noll två” (“Seis cero dos”) de la banda sueca “KSMB”, y a su término la versión acústica de Liv Lemoyne, actriz que interpreta a Hedvig en el film, musicalizando en guitarra y voz.


Nos volvemos a encontrar en la próxima reseña!

Anna.

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Comentarios

    1. Autor de la
      Entrada
      Anna De Marco

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