Madeline – “Soy capaz de todo”

 

Llegó. Nos encontramos con ESE momento del año. Estamos en plenas vacaciones de invierno, lo que significa: LA CASA PLAGADA DE CRIATURAS SALVAJES. Yo no tengo hijes, pero las vacaciones de invierno nos asaltan de imprevisto a todes por igual, se los aseguro. Sin ir más lejos mientras escribo estas líneas tengo a mis dos primas, mi ahijada, mis tres gatos y mis dos perros saltando de arriba a abajo en el comedor al ritmo de una canción que aprendí de atrás para adelante de tanto oirla.

 

 

Es por estas dichosas vacaciones invernales que las últimas dos semanas me las pasé viendo una cantidad innumerable de películas infantiles, dobladas en un alarmante y gemidoso español neutro. Pero chicas, no hay mal que por bien no venga ya que por esta misma razón es que fui espectadora de un film estrenado en 1998 de el cual no tenía la menor idea de su existencia: “MADELINE”.

 

 

¡Con qué aire fresco nos sacudió esta peli, cuánto nos reimos! Paso a contarles: Madelaine es una nena pelirroja y pispireta que vive en la Francia de 1956 con 11 amiguitas más, en una escuela pupila, bajo la tutela de una monja muy copada y una cocinera hilarante. Madelaine es la menor de las 12 niñas pero también la más revoltosa, inconformista, rebelde con causa, líder y valiente de todas ellas.

 

 

Madeline” es un film infantil de aventuras, dirigido por Daisy Von Scherler Mayer, con un guión adaptado de la serie de libros bajo el mismo nombre escritos por Ludwig Bemelmans en 1939, sumamente recomendables! Protagonizada por Hatty JonesMadeline– y Frances McDormanSeñorita Clavel-. La música original fue compuesta por Michel Legrand y el tema utilizado en los títulos finales por Carly Simon.

 

Las va a hacer reir, las va a enternecer y las va a sumergir en una ola de torpezas, aventuras y desventuras de la que no van a querer emerger más.

 

Les dejo el trailer (lamentablemente sólo pude encontrarlo en inglés) para que se den una idea de lo divertida que es esta peli, para grandes y para chicas!

 

Y si todavía no se convencieron de verla, les cuento que esta película se coló “caminando en dos filas” (así como manda la Señorita Clavel) directo a mi corazón de espectadora tardía. Se lleva unos merecidos 5 tomates verdes fritos entrando así, triunfalmente, al Podio de La Sororiteca.

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Y hasta acá llegamos si no la viste. ¡Nos leemos en unas horas!

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AVISO: La reseña que sigue contiene SPOILERS por todos lados. Si no la viste NO SIGAS LEYENDO. 

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(Recomiendo leer esta reseña escuchando el Soundtrack original que les dejo también al final de la misma.)

Que feliz me pone toparme con este tipo de películas inesperadamente! Lo primero que me llamó la atención, aún antes de ponerle play, es que siendo una película de 1998 tenga una nena como protagonista. Ni hablar que cuando googleé –si, google es aquel gigante aliado en mi constante e inagotable búsqueda de información sobre cualquier cosa que me llame la atención- me enteré que el libro en el que se basa la película fue publicado en nada menos que ¡1939! ¿Se imaginan este libro entre sus contemporáneos? Para darles una pauta, fue publicado 8 años antes que la primera edición de “El Diario de Ana Frank”.

Madeline es un personaje completamente innovador, pionero, a contramano de los roles femeninos adultos e infantiles de ficción de la época. ¡Que decir de la época…De ésta época misma!

¿Pero por qué Madeline nos llega tan de cerca? Porque aún siendo un personaje de ficción, no es para nada un invento. Madeline es una nena cualquiera, que conocemos, nuestra hija, nuestra sobrina, nuestra ahijada, nosotras mismas. Es una nena que tiene motivaciones propias, deseos propios, es una nena que no sólo reacciona a los varones a su alrededor como nos quiere enseñar cada estereotipo aburrido y gris de las ficciones que vemos a diario. Justamente el autor de los cuentos, Ludwig Bemelmans declaró abiertamente haberse basado en su esposa “Madeline” y su hija “Bárbara” para crear el personaje de ésta enana pelirroja. ¿Se dan cuenta de la importancia de prestar atención y retratar mujeres reales en las artes audiovisuales? Gracias Ludwig por utilizar tu privilegio de varón escritor y contar una historia que realmente honre el amplio espectro que se extiende sobre las personas mujeres.

Pero vamos a lo que nos compete: “Madeline” es una historia sobre el empoderamiento individual y colectivo, liderada por una nena que no supera los 10 años de edad, la cual arma su propio ejército de luchadoras. Esta historia no puede estar más alejada de esos cuentos de hadas contemporáneos a la misma, en donde el príncipe perfecto rescata a la princesa desvalída. En ésta historia no hay princesas, hay un montónde nenas y mujeres adultas rescatándose a sí mismas, colaborando entre sí, apoyándose y cuidándose entre ellas. Todos los personajes femeninos que retrata el film huyen a los estereotipos esperados de sus oficios, profesiones o elecciones de vida.

Este tipo de historias son de suma importancia para la niñez. Sin ir más lejos, cuando era chica mi referente para darme valor cuando tenía miedo era una palabra que me decía mi abuelo para animarme o felicitarme cuando hacía algo que requería coraje: “¡Valiente!!” me gritaba. La utilicé muchas veces para llenarme de bravura a la hora de enfrentar situaciones aterradoras (tales como ir al baño sola en la oscura medianoche, o agarrarme a piñas con algún compañerito machito y matón de la escuela) pero de haber visto esta película en mi tierna infancia, estoy segura que la hubiera cambiado por el lema principal que atravieza el film y dá título a esta reseña: “Soy capaz de todo”.

No voy a describir la cantidad de aciertos que tiene esta historia, no voy a extenderme sobre el hermoso matriarcado en el que se desarrolla, ni mencionar la grata sorpresa de la ausencia de romances en ninguno de los personajes, ni hablar sobre el hecho de que “el perrito” que rescata a Madeline termine siendo una PERRITA, ni que Pepito y Madeline se salven por el trabajo colaborativo de les dos, ni el hermoso suceso del final que nos muestra que “el embajador” no era tal, si no que era una EMBAJADORA que además es el personaje fundamental que se conmueve con la historia de las nenas y les permite conservar la escuela. No voy a hacerlo porque la historia es lo suficientemente clara y lineal como para que puedan deducir por ustedes mismas todas sus bondades feministas y sororas.

De lo que sí voy a hablarles es de ser capaces de todo. De absorver esta moraleja para nuestra propia vida. Ser capaces de todo significa considerarnos seres libres, y llevar esa libertad como bandera. “Soy capaz de todo” es un grito de guerra, con la misma fuerza que aquel poema de Almafuerte, “Piú Avanti” que para las que no lo conocen, les dejo un pedacito  porque ilustra en el clavo lo que quiero decir:

No te des por vencida, ni aun vencida,
no te sientas esclava, ni aun esclava;
trémula de pavor, piénsate brava,
y arremete feroz, ya mal herida!”

SOY CAPAZ DE TODO. Es empoderamiento puro! Que belleza de legado! Ser capaz es PODER. No hay nada que nos llene más de energía libertaria y posibilidades que PODER. El patriarcado nos corta las alas al dictaminar que las mujeres no podemos muchísimas cosas. Bueno, entonces empoderarse rompe todas esas barreras, le dice a esas reglas “¡¿Que no puedo? MIRAME HACERLO!”.

SOY CAPAZ DE TODO” como mantra hermoso y gigante para enseñarle a nuestres hijes. Soy capaz de todo como mantra para enseñarnoslo a nosotras mismas. Soy capaz de todo como grito sagrado, como himno al empoderamiento propio.

Ojalá puedan mostrarle esta hermosa película a sus hijas, sobrinas, ahijadas y pequeñas amigas que te da la vida, para que adopten esta forma poderosa de vida. SOY CAPAZ DE TODO.

Sí, chicas, somos capaces de todo. Es solo cuestión de desaprender que no, y empezar a creer que sí.

¡Y a poder poder, compañeras!

Como siempre, de yapa, les dejo un pedacito del soundtrack original compuesto por Michael Legrand y a continuación la canción de los créditos finales, “In two straight lines“, compuesta por Carly Simon especialmente para la película.


¡Nos volvemos a encontrar la próxima semana!

Anna.

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