Hard Candy – La importancia de enseñarle a Caperucita a comerse al lobo.

Sí chicas, como las más radicales lo estarían esperando, esta semana La Sororiteca se pone oscura y sale con los tapones de punta a cruzarle al patriarcado un barrido en su propia cancha. ¿Por qué en su propia cancha? Porque justamente lo hará mediante un film que fue escrito y dirigido por dos hombres. Ya sé, ya sé, me estoy salteando las reglas de subir sólo pelis escritas, dirigidas y/o producidas por mujeres, pero como el terreno de chabones asesinos de nenas adolescentes es la especialidad del patriarcado no van a quedar decepcionadas al ver la vuelta de tuerca que estos muchachos le dieron a ese repugnante cliché.

El film es una reversión hardcore postmoderna del cuento de “Caperucita Roja” en donde Caperucita se las trae y no va a dejarse de ninguna manera comer por el Lobo.

Para las colgadas que no se acuerdan bien de qué iba el cuento infantil les repaso:

Caperucita va a visitar a su abuelita enferma al otro lado del bosque, con los consejos de no desviarse y no hablar con nadie de su mamá, con una capa roja que le cosió su mamá y con unos pasteles horneados que también hizo su mamá, porque las mamás dan consejos débiles, cosen, hornean y a los papás ni se los nombra en los cuentos. Un Lobo hambriento haciéndose el bueno engaña a Caperucita para saber a donde va y la hace tomar un camino más largo con la excusa de recoger flores -y ya saben como es la debilidad que tenemos las mujeres por las flores, es una cosa que no podemos resistir!- el Lobo va a la casa de la abuelita, la engaña haciéndose pasar por Caperucita -se ve que la abuelita también era muy confiada, indefensa y boluda. Debe ser algo innato que tenemos las minas- y se la come. Es decir, la mata, no? Cuando llega Caperucita, el Lobo se disfraza de la abuelita y aunque ella claramente ve que no es su abuela, no solo no se escapa si no que confía en las huevadas que le dice el lobo sobre por qué tiene esos ojos, dientes y orejas hasta que se la termina comiendo también. Es decir, de nuevo, la mata. Mágicamente pasaba por ahí un todo poderoso leñador que con un cuchillo abre la panza del Lobo y rescata sanas y salvas tanto a la abuelita como a Caperucita.-Ahh menos mal que estaba ahi ese gran hombre! Que sería de nosotras si no llegara un ser con pito a salvar nuestras vidas, en todo momento, bajo cualquier cinscunstancia, en todo lugar!- Caperucita vuelve a su casa y le pide perdón a su mamá por haberse desviado del camino y hablado con extraños.

Ok. Bueno, cuentos de la cultura popular. “Vomito el primer biberón”, diría Moria.

Una hermosísima fábula con moraleja para niñes, en la que se enseña a los varones que son o Lobos femicidas o Leñadores todopoderosos y a las mujeres que o son Mamás cosedoras y horneadoras, o Abuelitas enfermas o Caperucitas indefensas, únicas culpables de su propio femicidio.

Así que espero les alegre el simple hecho de que se haya hecho una película en donde Caperucita se empodere y no se deje comer. “Flaca, me acabas de arruinar la película” me dirán, y les diré que no, ya que no les estoy adelantando nada que en el trailer oficial no puedan ver. Sin embargo, más allá de la interesante idea inicial, lo que resulta sumamente atrapante del film es la forma de contarlo. Los poderosos diálogos, la realización (que parece salida de un atractivo video musical de la época dorada de MTV) y por supuesto la certera y versátil actuación de Ellen Page, una cara desconocida hasta el momento, descosiéndola y catapultándose a la fama.

Hard Candy (estrenada en Argentina bajo el mismo título, la traducción vendría a ser algo así como  “Caramelo Duro/Caramelo Amargo”) es un thriller psicológico estrenado en 2005, dirigida por David Slade, escrita por Brian Nelson y protagonizada (y casi que enteramente actuada) por Ellen Page y Patrick Wilson.

Todo muy lindo Anna, pero… ¿y la sororidad? No se preocupen, la sororidad es la razón que mueve a la protagonista desde el minuto uno. Se los aseguro, pero no quiero seguir adelantando nada para no spoilearlas.

Y hasta acá llegamos si no la viste. ¡Nos leemos en unas horas!

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AVISO: La reseña que sigue contiene SPOILERS por todos lados. Si no la viste NO SIGAS LEYENDO. 

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Lo primero que surge al hablar de ésta película son dos bandos: lxs que les gusta y lxs que la odian. Estuve hablando con varias de estas últimas personas sobre el film antes de decidir reseñarla y la completa totalidad concuerda en que no les gusta porque les resulta inverosímil que una nena de 14 años logre hacer lo que hace Hayley.

¿Por qué se cuestiona tanto la credibilidad de esta película? ¿Por qué resulta completamente absurda esta historia y no la de Hannibal, Freddy Kruger, Chucky y tantas otras? Siendo esas películas no sólo aclamadas por la crítica, si no ganadoras de premios y vendedoras absolutas de merchandising. Hasta se habla con cariño de esos asesinos, como si fueran “locos lindos”.

¿Entonces no será que lo que molesta es que sea simplemente una mujer la que se carga un hombre?

¿No será que molesta que un film (uno al fin!) muestre como el estereotipo de mujer indefensa puede utilizar eso mismo a su favor para hacer caer a un hombre en una trampa psicótica?

La película ofende, es subestimada y molesta porque el machismo es rey. Porque quien divida reinará. Porque no les gusta ver como son ellos los manipulados, los indefensos, los boludeados, los temerosos. Lo tildan de inverosímil, lo tildan de ridículo, se matan de risa porque les da miedo. Este film le da al machismo en donde más le duele. Literalmente en los testículos, esas bolitas de carne que les proveen infinidad de privilegios sociales y legales.

Como les contaba al principio de esta reseña, los diálogos son lo más atractivo del film. Por ejemplo cuando Jeff le dice a Hayley que si considera no castrarlo se entregará a la policía –prefiere entregarse a la policía y/o morir antes de perder los testículos ¿hace eso una declaración de la importancia y el privilegio social que dan los huevos o lo querés más claro?– se desarrolla un diálogo que me encantaría destacar.

Hayley: “¿Ah, si? ¿Y qué creés que pasaría al entregarte? Quedarías como un pobre pedófilo arrepentido.

Jeff: “Arruinaría mi carrera, mi vida

Hayley: “Oh, vamos…¿no acaba de ganar un Oscar Roman Polanski?

Lamentablemente es así, a los abusadores, violadores, asesinos y machos violentos no les pasa NADA. Desde Trump, pasando por Woody Allen hasta el vecino de la esquina o nuestro propio tío ninguno paga realmente una consecuencia por sus actos, porque así está eregida esta sociedad, porque no solo la ley si no la cultura realmente los ampara. Pero hablar de la cultura de la violación (si nunca oyeron hablar del término entonces bienvenidas a la matrix, pueden pasar por acá para leer una breve descripción de lo que se trata, y les recomiendo seguir ahondando en el tema porque les va obligar a deconstruir sus propios comportamientos y la forma en que ven sus relaciones) no es realmente traer nada nuevo a discusión, así que prosigamos.

Si bien la película tiene como fin ser un thriller psicológico sin ser demasiado atravesada por perspectiva de género, no puedo dejar de resaltar como la protagonista es principalmente motivada en sus actos por vengar la muerte de su amiga. Si una sola amiga de cada chica asesinada por el simple hecho de ser mujer (acá en Argentina hay un femicidio cada 18 hs, y ese numero no considera que hay provincias del país que jamás registraron un femicidio en la historia -y no porque no haya sucedido, todo lo contrario- por cuestiones de ignorancia y ahorro de tiempo de resolución del caso las autoridades lo catalogan de simple homicidio, asi que imaginen que la cifra es aún más escalofriante) si una sola amiga de esas chicas hiciera mano propia en justicia de esa amiga, ya no existirían los femicidios en Argentina, que digo, en el planeta! Pero no nos enseñan a matar, no somos psicópatas que disfrutamos del dolor ajeno, aún cuando esa persona que sufre sea el femicida que mató a nuestra amiga. Dejamos todo en manos de una justicia ciega y renga, así es como estamos educadas.

Nuevamente, si hubiera más películas que mostraran a las víctimas de siempre como victimarias, si culturalmente la figura de mujer representada en todas las artes y medios hegemónicos de comunicación no cayeran siempre en los mismos estereotipos, tanto mujeres como hombres nos veríamos a nosotras mismas capaces como género de tomar el toro por las astas.

Creo que en donde sí teclea un poco el film es en la insistencia inconsciente de presentar a Jeff como un pobre tipo que tuvo la mala suerte de encontrarse con una “pendeja loquita“, ya que todo el tiempo está Jeff preguntándose por qué él tiene que “comerse ese garrón”. Aspecto que remarco, si hubiera estado escrita y dirigida por dos mujeres, no hubiera quedado librada al inconsciente. Aún así es una película que se destaca, y las reversiones de cuentos del horror en fábulas feministas me pueden. (Si no pregúntenle a Maléfica.)

Pero al inconscientemente ni siquiera presentar al pedófilo como un mal tipo, tenemos la posibilidad de ver otra cara del machismo: El Lobo no se ve a sí mismo como tal. Jeff, quien vive en una casa llena de adolescentes semidesnudas, que chatea con chicas de 14 años y violó y mató a por lo menos a una nena, ni siquiera se considera a sí mismo pedófilo, femicida o mala persona. Está el 99% de la película siendo una víctima de sus circunstancias. En el único momento que lo reconoce es cuando en un rapto de sinceramiento violento apuñala repetídas veces la fotografía de una modelo y le da brevemente y en soledad las gracias a Hayley por haberlo enfrentado a quién realmente es. Pero rápidamente al escuchar pasos en el techo vuelve a su posición de víctima-victimaria y sale a buscarla cuchillo en mano, creyéndose nuevamente con el derecho de matarla por sus ofensas.

El gancho del machismo es que los lobos mismos se creen abuelitas inocentes. “Si yo no soy un mal tipo, un mal esposo, un mal padre, ¿por qué me pasa esto a mi?” Ser feminista es deconstruirse todos los días, es hacerse mil preguntas, es tomarse el trabajo a cada paso de defragmentar todo lo que vemos, escuchamos, decimos y darnos cuenta dónde está realmente nuestra voz dentro de tanto estereotipo. Si sos varon, estás leyendo esto y te resuena algo adentro, te invito a comenzar con el ejercicio de deconstruir tu masculinidad tóxica, de encontrarte a vos mismo y ser la mejor versión de vos.

¿Que nos deja la película entonces? Que si tenés en tu vida un personaje que encuentra hasta en los momentos inobjetables la forma más retorcida de verse como una víctima…huí de ahí. Y que Caperucita es completamente capaz de comerse al lobo, mandar a tomar por culo al leñador y asegurarse de que ninguna chica más sea víctima de seres del horror. Lobos, no se les ocurra joder con ninguna Caperucita, porque somos millones y les aseguro que vamos a saltar.

“¿Quién soy? Soy todas las nenitas que miraste, tocaste, lastimaste, violaste y asesinaste

.

Nos volvemos a encontrar en la próxima reseña!

Anna.

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Comentarios

    1. Autor de la
      Entrada
      Anna De Marco

      Hola! Gracias por el interés en el proyecto!
      Para descargar las pelis reseñadas sólo tenés que suscribirte al Newsletter, y recibirás en tu correo todos los enlaces.
      Es absolutamente gratis y lo seguirá siendo siempre 🙂

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